miércoles, 5 de mayo de 2010

Cuento nº1 de un pequeño arlequín.

Un silla, un vestido y una flor, nada más. Exactamente eso elementos necesitaba en un pequeño recodo de su mente divagante. Como un teatro del absurdo completamente lógico, claramente, podría desempeñar un papel protagónico (o algo por el estilo le había dicho el cirquero), ya que como arlequín ya no hay grandes negocios, y como payaso ya no habían lágrimas que soltar.

También había meditado la posibilidad de ser banquero, pero... bueno... realmente no le emocionaba del todo.

Quizo probar suerte en el mundo del espectáculo privado y, como ya adivinarán, no nos podemos acercar.

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