martes, 18 de agosto de 2009

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En el silencio de la lluvia al atardecer, repetía el sonido ensordecedor de sus palabras.
"Es lo mismo, jamás te perdonaré" Había dicho hacía unos momentos, y ahora, se arrepentía. ¿Cuántas estupideces puede cometer el ser humano en tan solo una semana?

Incontables.

Despertó con él resplandor de un rayo. Había llegado la tormenta eléctrica. Seguramente él no tardaría en llegar más de unos cinco minutos. Cortos, pequeños y efímeros cinco minutos. Corrección, ya eran cuatro.

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